Esta semana en Bruselas la Comisión Europea ha presentado, a bombo y platillo y ante una repleta sala de prensa, su inmenso paquete legislativo en materia de clima, energía, uso del suelo, transporte y fiscalidad, a fin de reducir las emisiones netas de gases de efecto invernadero en al menos un 55 % de aquí a 2030, en comparación con los niveles de 1990.